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3 de febrero de 2012

De mayor quiero ser sumiso

Desde la ventana de mi habitación tengo unas maravillosas vistas de uno de los muchos colegios que salpican la geografía de Madrid. No serán las mejores vistas en el sentido poético de la palabra pero desde luego son totalmente reveladoras sociológicamente.

Lo más molesto de tener por vecino a un colegio no son las eternas doble filas o los incesantes claxons de los coches a la hora de la salida, ni siquiera los gritos de las niñas y niños. Lo más duro de asomarme a la ventana y tener un colegio enfrente es observar a tantos niños y niñas reproduciendo invariablemente los patrones de esta sociedad.

Saber que dentro de esas aulas los pupitres se convierten en ataúdes de sueños, que cientos de niños están siendo educados en la violencia de la dominación y cientos de niñas acostumbradas a ser sumisas y conformarse con la políticamente correcta paridad que nos ofrecen los políticos, aprendiendo que en este mundo mandan los malos y que se conviertan en futuros cabrones en vez de crecer queriendo cambiarlo, saber que el ejemplo de valores transmitido es el de futbolistas analfabetos, niñas y niños interiorizando las expectativas de futuro que les ofrece este sistema inhumano para que el día de mañana, una vez frustrados, asuman su condición de ganado. En definitiva lo más doloroso es observar como el triunfo de este sistema educativo es el fracaso escolar.

Necesitamos replantearnos la educación, porque jamás debemos olvidar que la educación es la base y por eso no nos debe extrañar que sea lo que más se esfuerzan en destruir. Ante las imposiciones del poder, alternativas humanas.


3 de septiembre de 2011

Volver a empezaaaaar...otra vez


Así es, con la entrada de septiembre se palpa en el ambiente la vuelta al cole/instituto/universidad. Decimos “adiós” al verano para decirle “hola” a la rutina, a los contenidos tergiversados, al respeto (por llamarlo de algún modo) impuesto a golpe de autoridad, etc, etc.

Las pautas pedagógicas de Tolstoi, Ferrer i Guardia, Paulo Freire...se diluyen en el tiempo para que siga primando la ortodoxia, el “yo soy mejor que tú”, profesores sin ningún tipo de pasión por su trabajo (afortunadamente existen excepciones), capacidades determinadas por absurdas calificaciones y un sin fin más de aberraciones destinadas a crear la uniformidad, la normalización, el adoctrinamiento por y para los
valores del Estado.



Pero como siempre ocurre no todo es negro, las teorías pedagógicas alternativas que abogan por un cambio en la educación para producir un cambio en la sociedad aun siguen en la brecha, fomentando el antiautoritarismo, la libertad del individuo, una educación no basada en la violencia, la creación de valores humanos...Por mencionar sólo un ejemplo ahí está la escuela Paideia que empezó a funcionar en 1978 por iniciativa de las compañeras Concha Castaño Casaseca, María Jesús Checa Simó y Josefa Martín Luengo.

Por personas como ellas y por un educación sin represión.